La
historia de la Arqueoastronomía.
Se considera que los orígenes
de la disciplina se remontan al trabajo de Sir Norman Lockyer,
quien fuera director de la revista Nature; que publico el
clásico The dawn of astronomy. (1894). Posteriormente, en
1901, Lockyer haría una datación astronómica de Stonehenge
que colocaría la construcción del monumento entre el 1600
y el 2000 B.C. En 1906 publicaría Stonehenge and other british
monuments astronomically considered.
Posteriormente
en los años 60 una nueva generación de investigadores retomo
la investigación arqueoastronómica en el reino unido. Entre
ellos C. A. Newham y el astrónomo Gerald Hawkins, quien
fue el primero en utilizar computadoras para determinar
los alineamientos astronómicos de Stohehenge. Hawkins encontró
alineaciones a los solsticios y las paradas de la luna.
En los 70 fue Edwin Krupp,
el director del observatorio Griffith, quien retomo un término
de Lockyer para definir la disciplina como Arqueoastronomía,
denotando la investigación de las antiguas astronomías.
Es precisamente en los años 70 cuando la arqueoastronomía
alcanza el status de disciplina científica gracias al trabajo
de Alexander Thom, profesor de ingeniería de la universidad
de Oxford, quien con la publicación de su trabajo Megalithic
sites in Britain (1967), sentó las bases metodológicas de
la arqueoastronomía durante las ultimas décadas del siglo
XX. Alexander Thom inspecciono cientos de lugares megalíticos
en Gran Bretaña. Principalmente ha trabajado en círculos
de piedra o stone rings, pero también ha hecho levantamientos
arqueoastronómicos en construcciones megalíticas de menhires
alineados (standing stones rows) observando y midiendo sobre
el terreno los lugares del horizonte por donde salían y
se ponían el sol, la luna y ciertas estrellas.
Durante
la década del 80 se realizo una revisión del trabajo de
Thom, con la cual se cuestiono la existencia de una 'ciencia
neolítica', que requeriría de un nivel observacional apoyado
en el uso de instrumentos de observación astronómica muy
precisos.
Algunos arqueólogos acogieron
las ideas de Thom y otros las desecharon arguyendo problemas
en cuanto a las correspondencias entre las dataciones astronómicas
y las dataciones arqueológicas de un sitio dado. La revisión
de el trabajo de Thom por arqueoastrónomos contemporáneos
como Heggie y Ruggles, llega a la conclusión de que la precisión
alegada por Thom puede ser una imposición de un punto de
vista científico moderno sobre las antiguas astronomías,
que al parecer no alcanzaron niveles de precisión tan altos
como los propuestos por Thom.
Posteriormente al debate,
surgido en el seno de la historia de la ciencia, respecto
al concepto de ciencia neolítica, se suceden numerosas investigaciones
de diverso enfoque, sin embargo ya no se debate si los antiguos
astrónomos trabajaron dentro de los niveles de precisión
de la ciencia moderna.
El enfoque cultural de la
arqueoastronomía y la etnoastronomía y su fundamento multidisciplinario
la convierte en una herramienta para entender las sociedades
humanas y la profunda relación mutua que existe entre la
astronomía y la cultura.
Texto por: Juan D Morales.
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